IV. El Negocio: El Peso de los Gramos
Vender no es como en las películas. No hay música de fondo. No hay lujo. Solo tensión, paranoia, y la cuenta mental de cada segundo.
Llevo seis años en esto. Cada billete es un minuto menos con mi hijo. Cada bolsita de polvo blanco es un eco de la misma trampa que mató a mi hermana.
Soy una sombra. Muevo dinero, evito patrullas, leo a las personas antes de que abran la boca. Mi inteligencia es mi arma. Mientras otros confían en la fuerza bruta, yo uso el pensamiento.
Pero por la noche, cuando todo se calma, la realidad me golpea. Miro mis manos y las siento sucias. No por la droga. Por la mentira. Vivo en un túnel donde la única luz es el recuerdo de Izan.
Y aún así, sigo caminando. Porque si no lo hago, no habrá esperanza.