Javier, mi amor, mi compañero
se apagó tu risa, tu gran luz
el mecánico más bueno
que con sus manos todo lo hizo.
Tus manos, duras de trabajo
hoy descansan en la paz
dejaron huellas tan hondas
que María jamás borrará.
(Verso 2)
Primero se fue mi Ignacio
dejando mi alma herida
y después te fuiste vos, mi viejo
para buscarlo en la otra vida.
Ya se encontraron los dos
allá en la inmensa eternidad
padre e hijo, mi tesoro
en un abrazo de verdad.
(Coro)
¡Ay, Javier de mi alma!
Cómo te voy a extrañar
te lloro yo, María Alfonzo
que tanto te supo cuidar y acompañar.
Y quedan acá mis hijos
el Cacho y mi Carlitos
sufriendo tu partida, mi amor
desde el cielo nos van a cuidar
mi Igna y mi Javier.
(Verso 3)
Quedó el taller y el recuerdo
de tu bondad y tu querer
fuiste un hombre justo y sincero
que no se puede olvidar.
Aunque el llanto me ahogue a veces
la fe me hace continuar
porque sé que están protegiéndonos
para siempre y sin cesar.
(Coro)
¡Ay, Javier de mi alma!
Cómo te voy a extrañar
te lloro yo, María Alfonzo
que tanto te supo cuidar y acompañar.
Y quedan acá mis hijos
el Cacho y mi Carlitos
sufriendo tu partida, mi amor
desde el cielo nos van a cuidar
mi Igna y mi Javier.
(Final)
¡Mi Igna y mi Javier!
¡Ángeles en el cielo, luz de mi vida!
¡María los ama por siempre!