[Intro]
Narrador: En el susurro del cosmos, se alza una voz que no se cansa.
Una historia de alturas infinitas, de un Dios que todo lo sostiene.
[Verse 1]
Narrador: ¿Quién midió las aguas en su palma, quién trazó los cielos con la mano?
Quién recogió la tierra en una medida, y a los montes dio su estandarte y mando.
Todas las estrellas obedecen su palabra, cada ola sabe a quién pertenece el mar.
Con reverencia digo: su poder no tiene fronteras, su justicia no puede fallar.
[Chorus]
Narrador: Jehová es grande, su poder no se acaba,
En su misericordia se renueva la fuerza de los fatigados.
Esperamos en Él como las águilas, nuestra esperanza no se agota,
Confiamos en su amor que sostiene cada jornada.
[Verse 2]
Narrador: Mira la inmensidad de la creación: ríos que corren, valles que respiran, bosques que cantan al amanecer,
La roca firme es su trono y el viento es su mensajero que trae su poder sin perecer.
Para los cansados, su justicia es refugio y descanso; para los que buscan, su presencia es solaz.
[Chorus]
Narrador: Jehová es grande, su poder no se acaba,
En su misericordia se renueva la fuerza de los fatigados.
Esperamos en Él como las águilas, nuestra esperanza no se agota,
Confiamos en su amor que sostiene cada jornada.
[Bridge]
Narrador: Si dudas, recuerda: Dios no se cansa ni se demora,
Con paciencia perfecta, eleva al caído y da aliento al que llora.
[Verse 3]
Narrador: Él gobierna con justicia y consuela a los que gémenes de dolor,
Su palabra es espada y escudo, y su voz trae descanso al interior.
La creación canta en su aliento, el universo proclama su grandeza,
Y en medio de la prueba, nace la fe que no se desploma.
[Chorus]
Narrador: Jehová es grande, su poder no se acaba,
En su misericordia se renueva la fuerza de los fatigados.
Esperamos en Él como las águilas, nuestra esperanza no se agota,
Confiamos en su amor que sostiene cada jornada.
[Outro]
Narrador: Así se eleva nuestra voz: reverente, confiada,
La omnipotencia de Dios, nuestra consolación segura.