(Verso 1)
En la esquina de concreto, donde el sol se esconde,
Un niño de miradas viejas, por un mendrugo responde.
Mientras otros en sus torres, la opulencia exhiben,
Y las noticias pasan, como si nada exhiben.
¿Dónde está el reflejo, la empatía que se pierde?
¿O acaso la riqueza, el alma nos muerde?
(Estribillo)
¡Levanta tu voz, rompe el muro del silencio!
Que no nos calle el miedo, ni la cómoda inercia.
Somos el presente, somos el clamor,
Por un mundo más justo, lleno de amor.
¡No más voces silenciadas, no más ojos que no ven!
Que el cambio nazca ahora, antes que sea el fin.
(Verso 2)
La tierra herida gime, bajo el peso del olvido,
El humo de las fábricas, el aire lo ha teñido.
Los ríos claman auxilio, sus aguas ya no fluyen,
Mientras el progreso avanza, y los árboles excluyen.
¿Es este el futuro que queremos heredar?
Un legado de cenizas, para luego lamentar.
(Estribillo)
¡Levanta tu voz, rompe el muro del silencio!
Que no nos calle el miedo, ni la cómoda inercia.
Somos el presente, somos el clamor,
Por un mundo más justo, lleno de amor.
¡No más voces silenciadas, no más ojos que no ven!
Que el cambio nazca ahora, antes que sea el fin.
(Puente)
No esperemos que otros vengan a sembrar la acción,
En cada pequeño gesto, está la solución.
Abrir los ojos, tender la mano, sentir el dolor,
Transformar la indiferencia en un puente de valor.
(Estribillo)
¡Levanta tu voz, rompe el muro del silencio!
Que no nos calle el miedo, ni la cómoda inercia.
Somos el presente, somos el clamor,
Por un mundo más justo, lleno de amor.
¡No más voces silenciadas, no más ojos que no ven!
Que el cambio nazca ahora, antes que sea el fin.
(Outro)
Que el eco de estas voces, se convierta en verdad,
Por la dignidad humana, por la libertad.
Y que el futuro encuentre, un camino mejor,
Con justicia y respeto, nacido del amor.