Voy a cantar un corrido de dos que fueron estrellas,
que brillaron en la pantalla, dejando muchas huellas.
Winston y Marlene, pareja de gran renombre,
el público los quería, les daban nombre por nombre.
Eran ídolos queridos, dignos de toda admiración,
hasta que el brillo del oro les nubló la razón.
Winston, de los estudios, con su frase y su carisma,
"¡Familia!", gritaba al aire, con mucha fuerza y optimismo.
Recuerdo aquel día triste, cuando RCTV cerró,
él lloraba frente a cámaras, su dolor se vio y se sintió.
Juraba defender lo justo, el pueblo le daba su fe,
pero todo cambió el rumbo, no sé cómo ni por qué.
Luego a Venevisión llegó, buscando otro escenario,
pero el poder y el dinero le cambiaron el legionario.
Se dejó comprar por el mando, por el gobierno de turno,
cambiando su trayectoria por un camino oscuro y taciturno.
Marlene, la actriz de novelas, también siguió la corriente,
vendiendo su dignidad, dándole la espalda a su gente.
¡Qué triste es ver la caída de quienes fueron figura!,
cambiaron la fama y el honor por una vida impura.
Hoy sus nombres son olvido, de decepción total,
se unieron a la corrupción y a este gobierno fatal.
Llevan un sello marcado, con sangre de venezolanos,
que sufrieron el desprecio de estas mismas manos.
Winston, de presentar shows, pasó a ser del régimen voz,
maltratando a su país, dejando al pueblo sin voz.
Manchado está el dinero que a sus bolsillos llegó,
es la sangre de inocentes que este gobierno apagó.
Cientos de vidas perdidas, familias en el dolor,
mientras ellos disfrutaban, ignorando aquel clamor.
El mundo ya sabe ahora, la clase de traición,
vendieron su propia alma, por una falsa ambición.
Ya no hay "familia" en sus labios, solo interés y rencor,
quedaron marcados siempre por su grave error.
El corrido se ha terminado, la verdad ya se escribió,
y la historia, sin clemencia, su traición juzgó.