De verdad fueron tan ingenuos para creer que no atacaría?
Se nota la sangre débil corriendo por sus venas... inútiles.
Soy el vástago de la serpiente; el engaño es mi legado.
Beban su último aliento de paz...
...porque la guerra acaba de empezar.
Ding-ding... ding-ding...
El eco de tu tumba está llamando.
Te inflaste en un orgullo vacío y ahora el mundo te queda pequeño.
Llegó mi turno y te juro por mi sangre que no te librarás.
¡Póstrate ante el nuevo Rey de la Existencia! ¡Jamás me podrán olvidar!
¡Soy el hijo del Diablo y la Muerte! ¡Soy la muerte y la destrucción!
Al oír mi nombre, tu cuerpo colapsa y el terror te invade las entrañas.
No te asustes... el miedo es solo el inicio.
Soy la autoridad suprema, el fin de tu camino.
Hace siglos que mi sombra devoró a la OM-NI-PO-TEN-CIA.
Sigue con tu drama patético, pequeño protegido, bebé de mami.
Entiende la jerarquía: Yo soy una deidad eterna, y tú...
tú solo eres carne mortal destinada a la tierra.
¿Creíste que mi furia tendría límites?
Seré una plaga peor que la Legión de los Olvidados.
De este dominio nadie escapa con vida.
Arrancaré tu esencia y tu alma será mi trofeo más vil.
Cielo... Infierno... Inframundo...
¡Todos se arrodillan ante el trono de su soberano!
La era de Zhein Master y Zaiko se desvanece en cenizas.
Cuando mi voz retumbe, no habrá salvación para nadie.
Tu fin no es una posibilidad, es una sentencia.
Ni el Consejo, ni sus leyes, ni sus dioses detendrán mi plan:
¡Reinar sobre toda la maldita existencia!
Te lo repetiré hasta que tus oídos sangren:
Soy el hijo del Diablo y la Muerte...
¡Soy la muerte y la destrucción!
Cuando sepas mi nombre, sentirás que la vida se te escapa.
No te asustes... solo deja de respirar.
¡Hace eones que superé la OM-NI-PO-TEN-CIA!
Sigue llorando, mortal... tu drama termina... ¡AQUÍ!
Las estrellas caen como cenizas bajo mis pies,
los universos tiemblan al ritmo de mi voz.
No hay refugio en la luz ni en la oscuridad,
porque yo soy el final de ambos.
Tus héroes ya no responde