### Título: EL PESO DEL POLVO (SOLILOQUIO DEL SABIO*
¿Sigues ahí? Qué tierno.
Crees que tu opinión tiene peso.
Crees que tu juicio es un dogma.
Déjame explicarte algo sobre la gravedad... y sobre el silencio.
Bienvenidos al circo de los que no tienen asiento,
donde el público es juez y el veredicto lo dicta el viento.
Me observan desde su cómoda grada de miseria,
haciendo una autopsia a mi vida con cuchillos de feria.
¿Que duermo mucho? "¡Perezoso!", claman sin argumento,
mientras se arrastran al trabajo en un perpetuo tormento.
¿Que duermo poco? "¡Te vas a romper, vas a quebrar!",
qué curioso que su miedo sea la regla para mi caminar.
Yo no busco su permiso, yo no sigo su horario,
soy el autor de mi tiempo, no un número en su calendario.
Su crítica es ruido, puro estrépito de necios,
comprando con su envidia lo que no pueden pagar con precios.
Si marco músculo: "¡Vanidoso!", si estoy delgado: "¡Algo te pasa!",
mi disciplina es el fuego que incendia su propia casa.
Les duele mi constancia porque es el espejo de su inacción,
prefieren señalarme que enfrentar su propia frustración.
¿Te vistes bien? "¡Qué presumido!", ¿vistes sencillo? "¡Qué mal gusto!",
su escala de valores no aguanta ni un solo susto.
La elegancia no es la marca, es la calma del que sabe,
que el que se disfraza para otros, es solo un esclavo que no sabe que es ave.
Yo visto con el desdén de quien ya no tiene que demostrar,
mientras ellos se ahogan en la necesidad de encajar.
¡Qué teatro tan cansado! ¡Qué guion tan mal escrito!
Yo estoy buscando mi centro, ellos solo el infinito grito.
Habla, juicio, opina... que tu ruido es solo aire.
Habla, condena... que tu soga no me alcanza ni al talle.
El mundo es un teatro de sombras mal proyectadas,
y yo he devuelto mi entrada, ya no espero nada.
Me he quitado la máscara que ellos me compraron,
y ahora no reconocen la cara que ellos mismos me dañaron
Si soy serio, soy un ente, un amargado, un inerte,
si río, soy inmaduro, u