(Verso 1)
Habana, te ven mis ojos, pero ya no te conozco,
la brisa que antes cantaba, hoy sufre un terrible alborozo.
El sol se esconde más temprano, asustado de mirar,
cómo el miedo se pasea sin tener que caminar.
La cola frente a la bodega se alarga como un suspiro,
mientras se acortan las alas de cualquier sueño que miro.
Y en cada esquina una oreja, que escucha sin escuchar,
y en cada boca un candado que no se puede quebrar.
(Estribillo)
¿Dónde quedó la guaracha que alegraba este solar?
¿Dónde el son de la alegría que nos hacía bailar?
Ahora el ritmo que se escucha es un triste redoblar,
el tambor de la conciencia que no nos deja soñar.
Que no nos deja soñar… (Silencio en el Malecón).
(Verso 2)
El que piensa diferente, diferente debe callar,
que la palabra es una bala y te pueden ajusticiar.
No hacen falta los soldados con sus fusiles de acero,
basta con un "qué dirán" para encerrarte en el miedo.
Las madres lloran a escondidas al hijo que se marchó,
buscando un poco de aire que este puerto le negó.
Y el que se queda, se queda con la pena y la razón,
de ver su patria enjaulada, partido el corazón.
(Estribillo)
¿Dónde quedó la guaracha que alegraba este solar?
¿Dónde el son de la alegría que nos hacía bailar?
Ahora el ritmo que se escucha es un triste redoblar,
el tambor de la conciencia que no nos deja soñar.
Que no nos deja soñar… (Silencio en el Malecón).
(Puente)
Mezcla de recitado y canto
Quiero cantarle a mi isla, pero me tiembla la voz,
porque cantar la verdad