Madre de manos firmes y mirada sincera,
tu corazón abriga como el sol en primavera.
Desde el alba te levantas con valor y dignidad,
sembrando con tu esfuerzo sueños de prosperidad.
En tu voz aprendí el peso de la verdad,
en tu ejemplo, el camino de la honestidad.
Trabajas sin descanso, con fe y convicción,
dejando huellas profundas en cada generación.
Madre querida, raíz de mi canción,
amor que no se quiebra, fuerza del corazón.
Fiel a tu trabajo, fiel a tu nación,
eres patria viva latiendo en cada acción.
Cuando hablas de tu tierra, brillan tus ojos al mirar,
como si en cada palabra la volvieras a sembrar.
Defiendes sus valores con respeto y lealtad,
como defiendes a tus hijos con ternura y claridad.
Madre querida, orgullo sin final,
tu amor es bandera que no deja de ondear.
Fiel a tu trabajo, fiel a tu nación,
eres el ejemplo más puro de honor y dedicación.
Si algún día dudo, pienso en tu caminar,
en tu vida sencilla, valiente y leal.
Gracias, madre mía, por tanto amor sembrar,
mi canción y mi vida siempre te van a honrar.