[Intro]
Escucha.
No vengo a pedir que me creas.
Solo pregúntate...
¿Por qué siempre necesitas un villano?
[Verso 1]
Dicen mi nombre con miedo en la garganta,
pero el espejo es el que nunca aguantan.
Yo soy la excusa perfecta en cada historia,
el borrador que limpia su memoria.
Si alguien traiciona:
"Fue el diablo."
Si alguien codicia:
"Fue el diablo."
Si alguien destruye
lo que más quería...
Otra vez mi nombre encima del escenario.
Qué curioso...
Siempre soy el invitado,
pero nunca fui sentado
cuando el odio fue sembrado.
El hambre no la inventé.
La guerra no la firmé.
La mentira no nació
la primera vez que hablé.
[Pre-Coro]
No confundas...
Oscuridad...
Con responsabilidad.
[Coro]
No vine a mover tus manos.
No vine a escribir tu guion.
Cada alma carga el peso
de su propia decisión.
Si buscas culpables,
mírate primero.
El juez más severo
vive bajo tu sombrero.
[Verso 2 – Doble Tempo]
Míralo, míralo,
gíralo, gíralo,
todo relato depende del ángulo.
Ídolo, símbolo,
mito o artículo,
cada versión cambia el espectáculo.
Unos me llaman leyenda,
otros me llaman temor,
otros me usan de máscara
para esconder su rencor.
No vendo cadenas,
las fabrican sus manos.
No planto soberbia,
la riegan humanos.
Soy el personaje
que alimenta la ficción,
mientras nadie cuestiona
su propia ambición.
[Puente]
La verdad incomoda.
Porque obliga...
A dejar de señalar.
Y empezar...
A cambiar.
[Verso Final]
No soy héroe.
No soy santo.
Ni tampoco el dueño
de tu llanto.
Soy una voz
dentro de esta narración,
preguntando si el miedo
vale más que la razón.
Cuando termine esta historia
no recuerdes mi nombre.
Recuerda la pregunta...
¿Quién decide realmente
el rumbo de un hombre
[Coro Final]
No vine a mover tus manos.
No vine a escribir tu guion.
Cada alma carga el peso
de su propia decisión.
Si buscas culpables,
mírate primero.
La verdad empieza siempre...
Cuando cae el primer "pero".
[Outro]
Tal vez el monstruo
nunca fue tan simple...
Tal vez la batalla
siempre estuvo adentro.