[Intro]
Creció como un árbol de siglos, bajo un cielo de San Esteban.
Sus raíces guardaron secretos de abril y de verano.
[Verse 1]
Daniel Brindis Mendoza, tronco de vida y memoria,
sus ramas son risas y nombres: Hermicenda, Domitila, Rafael,
María Fe, Arbelia, Eneas, Daniel, Silvano, Hermas y Antípatro.
Cada hoja un latido de la casa que nunca se olvida,
un legado que se sostiene en el tiempo y la tierra.
[Pre-Chorus]
La compañera Sodelba Ruiz Fernández, en su sombra cálida,
puso el fruto de la paciencia en toques de luz.
[Chorus]
Brotó la familia de sus manos, creció en la memoria,
un bosque que respira gracias a la paciencia y la historia.
San Esteban llena sus calles de nombres que se abrazan,
el árbol de Daniel nos vigila y nos ampara.
[Verse 2]
Nacimientos como campanas que llaman a la mesa,
niños y nietos que siguen el cauce de su raíz.
La casa se engrandece en cada risa compartida,
y la continuidad de la sangre canta en libertad.
[Pre-Chorus]
Sodelba, compañera eterna, cosecha de ternura,
con cada gesto transforma el dolor en fe.
[Chorus]
Brotó la familia de sus manos, creció en la memoria,
un bosque que respira gracias a la paciencia y la historia.
San Esteban llena sus calles de nombres que se abrazan,
el árbol de Daniel nos vigila y nos ampara.
[Bridge]
Que cada generación sienta la sombra protectora,
que cada verano traiga frutos y nuevas promesas,
que la comunidad mantenga el abrazo de los suyos,
San Esteban entona el himno de su grandeza.
[Chorus]
Brotó la familia de sus manos, creció en la memoria,
un bosque que respira gracias a la paciencia y la historia.
San Esteban llena sus calles de nombres que se abrazan,
el árbol de Daniel nos vigila y nos ampara.
[Outro]
Que la guía de la vida divida jamás sus ramas,
que la gloria eterna proteja a todos y les dé paz.