[Intro]
En silencio te hablo, Daniel, desde el rincón del corazón.
[Verse 1]
Te diría en palabras simples lo que quedó grabado: tu mano cuando cada paso pesaba, tu voz cuando la noche era larga, tu abrazo cuando el dolor iba a devorarnos a todos.
[Verse 2]
Nuestra casa guardó risas y llanto, y en cada esquina un susurro de dos ángeles que se fueron, dejando huellas que no se desvanecen. Seguiste ahí, firme, sosteniendo mi pecho y mi sueño, contando las estrellas de madrugada.
[Chorus]
Gracias por estar, por entender mi silencio, por sostenerme cuando el llanto vino sin pedir permiso.
Prometo que siempre podrás contar conmigo, en cada memoria y en cada latido perdido.
Con gratitud te nombro en medio del dolor: seguimos juntos, para cuidar lo que quedó.
[Verse 3]
La noticia de su ausencia nos rompió el alma, pero tu mano me sostuvo para aprender a respirar de nuevo. Cada paso adelante es un pacto de cuidado y de fe.
[Verse 4]
Hablo bajito para que oigas la promesa: que la memoria de ellos nos acerca, que su risa vive mientras caminamos tomados de la esperanza que nos mantiene.
[Chorus]
Gracias por estar, por entender mi silencio, por sostenerme cuando el llanto vino sin pedir permiso.
Prometo que siempre podrás contar conmigo, en cada memoria y en cada latido perdido.
Con gratitud te nombro en medio del dolor: seguimos juntos, para cuidar lo que quedó.
[Bridge]
Si alguna vez el miedo quiere volver, te recordaré que no estamos solos, que el amor nos sostiene más allá de lo que vemos.
[Chorus]
Gracias por estar, por entender mi silencio, por sostenerme cuando el llanto vino sin pedir permiso.
Prometo que siempre podrás contar conmigo, en cada memoria y en cada latido perdido.
Con gratitud te nombro en medio del dolor: seguimos juntos, para cuidar lo que quedó.
[Outro]
Y si el silencio nos quiere vencer, te advierto que la memoria nos levanta, y seguimos aquí, con ellos en el corazón.