Cuántos le acusan por sus acciones,
Todos le miran con reproche,
Le hieren, lastiman, por sus errores.
Nadie le ama,solo le usan.
Para apedrearle, a Jesús le han traído,
Por sus actos, le espera la muerte,
Sin opción de salvación,
Todos la culpan en la multitud.
Más, Jesús dijo: el que esté sin pecado,
sea el primero en arrojar la piedra,
Y acusados por su conciencia,
la multitud se alejó.
Luego a ella la miró y le dijo:
¿Dónde están los que te acusan?
¿Ninguno te condenó?
Yo tampoco, te condenó, vete,
no peques más.