Voy a cantar un corrido, pongan todos atención,
de una mentira muy grande que me causó una traición.
Se metió en medio una dama en la vida de quien era mía,
pero el karma es derechito y no perdona en la vida.
Esa mujer que yo amaba jugaba con dos barajas,
nos envolvía con mentiras, sacando siempre ventaja.
La otra no sabía nada, también cayó en el engaño,
la verdad tarde o temprano termina haciendo su daño.
Yo decidí hacerme a un lado, mi dignidad es primero,
una mujer que te miente no vale un peso de cuero.
Si me lo hizo a mí misma, a la otra se lo haría,
el tiempo me dio la razón, todito lo presentía.
Y la moneda dio vueltas, cayó el teatro completo,
yo no guardé los rencores, mantuve firme el respeto.
A mí me vino a buscar para pedirme disculpas,
una mujer engañada que hoy tiene mi estimación.
Me escribió con pena el alma, queriendo disculparse,
pero no había deudas falsas que tuvieran que cobrarse.
Ella también fue una víctima de esa mala jugada,
aquí la que andaba mal ya se quedó abandonada.
Su nombre lo digo claro, no tengo por qué callar,
la vida nos unió a las dos, hoy le brindó mi amistad.
Se llama Real esa dama, mujer de gran corazón,
el engaño nos unió y hoy cantamos esta canción.
Hoy somos buenas amigas, lo que es la vida y sus vueltas,
la mentirosa en la calle, con sus cuentas incompletas.
Aquí se acaba el corrido de dos mujeres de ley,
Real y yo estamos firmes... ¡y a la otra le tocó perder!