Qué triste se siente encontrarse atrapado,
en el lugar que un día creímos sagrado.
Con quien juraba amarme por toda la vida,
y hoy es la mano que abre mi herida.
Poco a poco borraste toda mi sonrisa,
destruiste mis sueños con mucha prisa.
No se siente "perrón" ver que el alma se rompe,
mientras tu orgullo mi paz corrompe.
Me destruyes sin causa, sin ningún motivo,
me buscas pelea, me quieres cautivo.
Pero cuando mi carácter se pone de pie,
hasta la tierra tiembla, fíjese usted.
Hoy cargo un dolor aquí en mi pecho,
por todo el daño que usted me ha hecho.
Sepa muy bien que yo sí la amé,
lástima que nunca lo quiso ver.