(Intro / Verso 1)
Todo vicio comienza primero por la mente,
lo rechasa la conciencia y el humano lo mantiene latente.
Aunque te lo diga la gente, no lo entiendes,
y es cuando se convierte en una adicción,
llega el momento que no tienes salvación.
(Estribillo)
Fumo y tomo, me siento mejor,
me voy muriendo sin condición.
Después comienzas a sentir temor,
y quieres dejarlo cuando no hay opción.
(Verso 2)
El espejo me devuelve un rostro ausente,
mi propia sangre me grita, pero estoy indiferente.
La familia ya no llama, solo está presente,
la cartera vacía, la paciencia se revienta.
Buscando esa dosis que el alma azota,
el día se hace noche y la noche se alborota.
Prometí parar, pero la mano me traiciona,
cada juramento roto es otra lápida que abona.
(Puente)
Ya no hay luz al final del túnel,
solo humo gris que nubla el cielo y me hace nulo.
La voluntad se rompe igual que un vidrio,
esto no es vida, esto es un maleficio.
El mono araña la espalda, el frío cala el hueso,
vendería mi sombra por un instante de peso.
(Estribillo - con más desgarro)
Fumo y tomo, me siento mejor,
me voy muriendo sin condición.
Después comienzas a sentir temor,
y quieres dejarlo cuando no hay opción.
(Outro / Spoken word)
Vuelvo al principio: todo empieza en la mente...
pero ya no hay conciencia, solo el eco demente.
Adicción letal, jaula de metal...
No hay opción... solo el final.
Y el humano lo mantiene latente... latente...
(hasta que apaga la mente).