¡Auraaaaaa! ¡Puro pa' delante y que suene el acordeón, mi compa! ¡
Hay quienes ni saben de dónde vienen,
y ni se aprenden su propio nombre;
hablan de más y los pasos pierden,
olvidando el respeto ante un hombre...
Pero aquí el suelo se pisa fuerte,
cuando a mi hogar deciden llegar,
saben muy bien que se juegan la suerte
si a las reglas no se quieren acoplar.
Soy la que lleva una ley muy pesada,
de esas que pocos la saben cumplir;
no ando con cuentos ni con alharaca,
ni ando diciendo qué ruta seguir...
Guardo mi rango y mi jerarquía,
no presumo el trono que supe ganar,
y al que pretenda pisar mi vía,
le advierto el juego antes de empezar.
¡Aprendan bien a ser buenos amigos,
no vayan buscando ninguna lñ traición!
Porque si impongo la ley que yo digo,
no hay piedad pa' la equivocación...
Aquí se respeta la casa y el trcho,
el trato es derecho y de palabra fiel,
pa' que lo sepan y quede de hecho:
¡Soy de temple y de puro respeto, y me llamo Jenny Reyes!
(Intermedio musical: El acordeón se luce con un solo bravo, vibrante, puro estilo norteño pesado)
(Verso 3)
No ocupo caretas ni andar fingiendo,
el tiempo enseña quién es quién;
a los traidores los voy conociendo
antes de que hablen o digan Amén...
El que es leal tiene mi respeto
y una mano amiga pa' caminar,
pero el tramposo se lleva el decreto
de ver mi furia retumbar y tronar.
(Coro - Con toda la fuerza del grupo norteño)
¡Aprendan bien a ser buenos amigos,
no vayan buscando la traición!
Porque si impongo la ley que yo digo,
no hay piedad pa' la equivocación...
Aquí se respeta la casa y el techo,
el trato es derecho y de palabra fiel,
pa' que lo sepan y quede de hecho:
¡Soy de temple y de puro respeto