Voy a cantar un corrido
con respeto y con cariño,
para una mujer muy grande
que marcó todo mi camino.
Fue mi abuelita querida,
pero fue como mi abrigo.
La mamá de mi mamá,
una mujer de gran valor,
con sus manos me cuidaba
y me entregaba su amor.
Me regaló tantos días
llenos de luz y calor.
Cuatro meses han pasado
desde que al cielo partió,
un doce quedó marcado
el día que Dios la llamó.
Dejó un vacío muy grande
que en mi corazón quedó.
Esa enfermedad malvada
mucho la hizo batallar,
el cáncer quiso vencerla,
la hizo sufrir y llorar.
Pero nunca perdió fuerzas,
hasta el final fue a luchar.
Sufrió mi madre a su lado,
sufrió mi abuelo también,
y yo con el alma herida
le pedía a Dios por su bien.
Queríamos tenerla siempre,
pero Dios sabe por qué.
Abuelita, yo te extraño,
no te dejo de recordar,
tus consejos y tus abrazos
siempre me van a acompañar.
Aunque ya no estés conmigo,
en mi alma vas a estar.
Hoy estás en un lugar
donde no existe el dolor,
donde no hay más sufrimiento,
ni tristeza ni temor.
Dios te abrió las puertas del cielo
para darte su amor.
Fuiste una mujer muy fuerte,
de esas que no hay que olvidar,
una guerrera en esta vida
que supo siempre luchar.
Y mientras yo tenga vida,
tu recuerdo vivirá.
Este corrido es mi promesa,
con todo mi corazón:
gracias por haberme criado,
por darme tanto amor.
Descansa, mi abuelita,
vive siempre en mi canción.