En el rancho se oye el viento pasar
por entre los pinos y el trigal,
mi guitarra llora por tu ausencia hoy
y el sol se oculta sin querer brillar.
Caminé por los senderos que anduvimos
buscando un rastro de tu querer,
solo encontré flores que se marchitaron
igual que el sueño de tenerte a mis pies.
(Coro)
Ay, amor, qué dolor me da
saber que ya no estás aquí,
tu mirada es un lucero que se apagó
y en mi pecho se quedó el sufrir.
No hay copa que borre lo que vivimos
ni canto que aleje mi soledad,
te llevo en el alma como un juramento
aunque ya no seas mi realidad.
(Verso 2)
En la mesa aún está tu servilleta
y en el perchero tu rebozo azul,
cada rincón me habla de ti, mujer
y no sé cómo vivir sin tu luz.
Intenté olvidarte con otros amores
pero ninguno tiene tu calor,
tu cariño fue el único que me llenó
y ahora solo me queda el dolor.
(Coro)
Ay, amor, qué dolor me da
saber que ya no estás aquí,
tu mirada es un lucero que se apagó
y en mi pecho se quedó el sufrir.
No hay copa que borre lo que vivimos
ni canto que aleje mi soledad,
te llevo en el alma como un juramento
aunque ya no seas mi realidad.
(Final)
Ay, mi vida, que lejos estás...
mi guitarra sigue llorando por ti.