Gracias mi Dios, por cada oportunidad que pones enfrente de mí,
de tus manos voy agarrada, yo no me suelto de ti.
De cada caída me vas levantando, con más fuerza, Señor,
la vida que hoy tengo es gracias a tu inmenso amor.
Por tantas oportunidades que pones siempre en mi caminar,
cada palabra me enseña que nunca me vas a dejar.
Cada deseo de mala intención se convierte en mi fe,
saber que puedo salir adelante, lo sé muy bien y lo sé.
Aunque muchos deseen que tropiece de nuevo, aquí sigo de pie,
tú eres el Rey que cuida mi paso, por eso camino con fe.
Aunque a muchos no les guste que siga yo escalando,
aunque todo se derrumbe, mi destino voy construyendo.
Aprendí a construir mi destino sin esa codicia que enferma,
la gente no sabe el tesoro de vivir, pues su envidia los gobierna.
Yo no miro la vida de nadie, aquí todos somos iguales,
yo mantengo mi fe, caminando firme, esquivando los males.
Por todo el barranco que Dios me enseñó a subir,
en silencio y con fe, aquí todo se puede conseguir.
Gracias, mi Dios...
Aquí sigo, de pie.
Jenny Reyes