Aleja siempre sonríe, con su luz de amanecer,
Mongo trae la broma lista, pa’ alegrarnos otra vez.
En la cuadra se escuchan, sus voces como canción,
vecinos que son familia, regalo del corazón.
Cuando pasan por la calle, su cariño brillará,
con guitarra o con palmas, la alegría llegará.
Son abrazo compartido, son ejemplo de calor,
vecinos que nos enseñan, la magia del buen humor.
Aleja pinta colores, con su risa angelical,
Mongo inventa mil historias, que nos hacen disfrutar.
Son estrellas cotidianas, que iluminan el andar,
vecinos que dan confianza, siempre listos pa’ ayudar.
En las tardes de verano, bajo el cielo tropical,
se detienen a charlar, con paciencia y amistad.
Cada gesto es un tesoro, cada palabra un cantar,
vecinos que son reflejo, de lo lindo en el hogar.
Aleja guarda secretos, como hermana de verdad,
Mongo cuida los detalles, con su noble voluntad.
Son raíces compartidas, son motivo de unidad,
vecinos que nos recuerdan, lo bonito de estar en paz.
Si la vida trae tormentas, ellos saben acompañar,
con un chiste o con un verso, la tristeza se va.
Son candiles en la sombra, son refugio al caminar,
vecinos que son ejemplo, de lo que es fraternidad.
Aleja y Mongo brillando, como faros de ilusión,
con su fuerza cotidiana, nos regalan corazón.
Son memoria del barrio, son canción de tradición,
vecinos que son familia, alegría y bendición.