Ya quedó atrás la tormenta, el cielo ya se aclaró,
la prueba fue muy amarga, la vida me la mostró.
Fueron días de mucho frío, de sombra y de mucho dolor,
pero hoy camino tranquila, cobijada por el Señor.
El tiempo de Dios es perfecto, no se adelanta ni va a destiempo,
los días grises se fueron, hoy los cambió por un sentimiento.
Hoy veo la vida distinta, con otra luz y otra calma,
sanaron ya las heridas que me quemaban el alma.
La mayor gratitud hoy es volver a vivir el momento,
gozar de cada detalle, soltar todo el sufrimiento.
Después de tanto camino, de pruebas que el destino me dio,
hoy me levanto bien firme, pues Dios mi vida cambió.
No olvido lo que ha pasado, pero ya no me hace daño,
ya le aprendí a las caídas, ya le entendí al desengaño.
Hoy valoro cada instante, la risa y el nuevo día,
porque ya estuve en el hoyo y hoy vuelvo a sentir alegría.
Brindo por los que estuvieron, por los que no me dejaron,
cuando las fuerzas caían y los problemas pesaron.
El tiempo de Dios es perfecto, su palabra es mi sustento,
hoy vivo agradecida, viviendo a cada momento.
Ya quedó atrás el dolor...
El tiempo de Dios es perfecto