[Intro]
(Solo de violonchelo muy grave, lento y doloroso)
(Entra un piano pausado con notas oscuras)
[Verso 1]
Ten piedad, oh Dios, por tu gran bondad,
borra mi culpa, limpia mi maldad.
Lávame, que este pecado me persigue,
mi alma tiembla, mi interior se aflige.
Mi rebelión está siempre ante mis ojos,
mis huesos caen de dolor y de hinojos.
[Verso 2]
Contra ti solo he pecado, mi Señor,
lo malo hice, hoy siento el horror.
Justo eres tú en tu sentencia al hablar,
en la culpa nací, no me puedo ocultar.
Mas tú amas la verdad en lo profundo,
devuélveme la calma, aleja este mundo.
[Coro]
¡Purifícame con hisopo y seré limpio!
¡Lávame y más blanco que la nieve seré!
Hazme oír el gozo, que mi ser abatido,
dance de nuevo, Señor, te lo pido.
¡No me eches de tu presencia, oh Dios!
Sostén mi alma quebrantada con tu voz.
[Verso 3]
Esconde tu rostro de mi gran error,
crea en mí, oh Dios, un limpio corazón.
No quites de mí tu Espíritu Santo hoy,
mira lo vacío y perdido que estoy.
Devuélveme el gozo de tu salvación,
un espíritu noble sea mi dirección.
[Puente]
(La música baja, el piano se queda casi solo)
El sacrificio que tú quieres, Señor...
es un espíritu quebrantado por el dolor.
A un corazón contrito y humillado...
tú, mi Dios, jamás lo dejas rechazado.
[Outro]
Líbrame de mis culpas, Dios de mi salud...
Y cantará mi lengua tu justicia y virtud.
Abre mis labios... para proclamar tu amor.
(El violonchelo se apaga lentamente en un suspiro)
[Final]