(Verso 1)
Bajo este cielo que hoy se siente distinto,
entre el silencio y el temor del camino,
hay una mano que sostiene el destino,
aunque la tierra tiemble en su andar.
No están solos en este desvelo,
se escucha un susurro que baja del cielo,
enjugando el llanto, curando el anhelo,
de volver a ver el sol despertar.
(Coro)
No temas, Venezuela, que Él está contigo,
en el abrazo cálido, en el fiel amigo.
Donde parece que todo se quiebra,
allí mismo empieza la nueva siembra.
Él es tu escudo, tu luz y tu calma,
el refugio eterno que abraza tu alma,
aunque el mundo sacuda el terreno,
Su amor permanece, firme y sereno.
(Verso 2)
Miren al hermano, tiendan la mano,
que la fe se haga fuerte en el llano,
cada oración es un puente cercano,
que une los corazones en un mismo latir.
No es el fin de la historia, es tiempo de espera,
de confiar que después de la dura ceguera,
vendrá una luz, vendrá la primavera,
y fuerzas nuevas para resistir.
(Puente)
Y si el suelo vuelve a temblar bajo tus pies,
recuerda que Su fuerza es la que tú tienes.
No caminas solo por este sendero,
Él es tu roca, tu paz y tu lucero.
(Coro)
No temas, Venezuela, que Él está contigo,
en el abrazo cálido, en el fiel amigo.
Donde parece que todo se quiebra,
allí mismo empieza la nueva siembra.
Él es tu escudo, tu luz y tu calma,
el refugio eterno que abraza tu alma,
aunque el mundo sacuda el terreno,
Su amor permanece, firme y sereno.
(Outro)
Aunque la tierra se mueva, Él no se ha ido.
En el silencio de la noche, has sido sostenido.
Venezuela, mantén tu mirada en lo alto,
que Su protección es tu mayor salto.
Él está contigo.
Él está contigo.