[Intro]
La sala se tiñe de púrpura, sombras de luna entre rosetones.
[Verse 1]
Entre balcones de terciopelo nuestros ojos se encuentran, titilan como gemas en la oscuridad.
Ella lleva un vestido de humo y rubíes, él, una capa que parece un suspiro de siglos.
Rosas rojas en el alféizar, murmuran secretos que el tiempo quiere callar.
La mirada se enciende, intenso y sutil, un mandato de amor que podría quebrar la corona.
[Chorus]
Te miro y siento un sello en la piel del destino, prohibido pero inevitable.
Nuestros suspiros se vuelven promesas en la penumbra, decadentes y fieles.
Si la casa escucha, nos guiará la noche hacia un juramento imposible,
pero el corazón late, y en su latido vive nuestra eternidad de púrpura.
[Verse 2]
Él susurra nombres antiguos, castellanos como relámpagos en la biblioteca.
Ella responde con una sonrisa que tiene siglos de paciencia y tormenta.
Las rosas rojas tiemblan cuando pasan, como si el mundo contuviera la respiración.
La seda roza la piel, el perfume de incienso y vino, un pacto secreto nace.
[Chorus]
Te miro y siento un sello en la piel del destino, prohibido pero inevitable.
Nuestros suspiros se vuelven promesas en la penumbra, decadentes y fieles.
Si la casa escucha, nos guiará la noche hacia un juramento imposible,
pero el corazón late, y en su latido vive nuestra eternidad de púrpura.
[Bridge]
En el archivo de mármol quedará nuestra huella en tinta de sombra,
un pasaje sellado con una rosa que nunca se marchita.
[Chorus]
Te miro y siento un sello en la piel del destino, prohibido pero inevitable.
Nuestros suspiros se vuelven promesas en la penumbra, decadentes y fieles.
Si la casa escucha, nos guiará la noche hacia un juramento imposible,
pero el corazón late, y en su latido vive nuestra eternidad de púrpura.
[Outro]
La estrella de la corona se inclina, y el amor, valiente, se mantiene en silencio.
En la penumbra seguimos viviendo este color, entre rosas y sombras sin final.