[Intro]
En la cocina, el reloj late como un latido de casa.
Una taza temblorosa, pero la risa dibuja la mañana.
[Verse 1]
Nicol, pequeña manita en la mía, preguntas sin ruido,
y yo te digo que el mundo cabe en un abrazo simple.
Tus ojos aprenden a leer el miedo y la tormenta.
Juntas aprendemos a respirar cuando la noche se enrolla en la ventana.
[Pre-Chorus]
Me pides historias de cuando eras pequeña,
tu me pides promesas que el tiempo no deshace.
Yo te digo: estás protegida, aquí estás a salvo,
porque el amor incondicional no se quiebra, se mantiene.
[Chorus]
Caminamos codo con codo, Nicol, a través de la lluvia,
tu risa es la luz que devuelve la casa a la calma.
Aunque duela el día, juntas sanamos cada herida,
porque ser madre e hija es un hilo que nunca se corta.
[Verse 2]
Recogemos latas de sueños en la vereda de la tarde,
la abuela pasa el ajo y tú escuchas sus historias.
Te enseño a decir “gracias” incluso al perder algo,
y tú me enseñas a abrazar lo que no tiene solución.
[Pre-Chorus]
Nos miramos y el mundo parece pequeño otra vez,
tu prueba de valentía me recuerda mi propio ayer.
Yo sostengo tu miedo con mis dedos entrelazados,
y tú me das la fe para volver a intentar.
[Chorus]
Caminamos codo con codo, Nicol, a través de la lluvia,
tu risa es la luz que devuelve la casa a la calma.
Aunque duela el día, juntas sanamos cada herida,
porque ser madre e hija es un hilo que nunca se corta.
[Bridge]
Si alguna vez te sientes perdida, escucha mi voz en tu pecho,
eso que nos une es más fuerte que el miedo.
A cada paso te entrego mi historia para que la tuya florezca,
un futuro que brilla cuando dos destinos se sostienen.
[Chorus]
Caminamos codo con codo, Nicol, a través de la lluvia,
tu risa es la luz que devuelve la casa a la calma.
Aunque duela el día, juntas sanamos cada herida,
porque ser madre e hija es un hilo que nunca se corta.
[Outro]
Y al final de la tarde, la casa huele a pan y a memoria,
nos decimos: seguimos, seguimos, con la esperanza intacta.