En el bosque duerme el sendero,
Donde el silencio es lo primero,
Niños siguen una luz,
Ríen bajo el cielo azul.
Un lobo gris los empezó a llamar,
Con voz suave, casi humana al hablar,
Sus palabras daban calor,
Pero escondían algo peor.
Les hablaba de un hogar,
De pan tibio y de descansar,
Y los niños, sin desconfiar,
Lo siguieron sin mirar atrás.
Y de pronto el canto se apagó,
El bosque entero los guardó,
Solo el viento quiere contar
Que algo allí no quiere olvidar…
Dicen que bajo la luna gris,
Se oye un susurro venir:
“No te acerques, no vayas más…
No todo humano es de fiar…”