Te aprendiste los pasos de memoria
un guion ensayado frente al espejo,
me vendiste una versión de tu historia
mientras ocultabas el rastro a lo lejos.
Llegabas tarde con excusas baratas
con el aroma de una culpa reciente,
creyendo que el amor se trata
de engañar al corazón que tienes enfrente.
Promesas que pesan menos que el viento
palabras de seda para disfrazar el error,
pero se te olvidó que en este cuento
el que juega con fuego no controla el calor.
Porque el hombre que no sabe ser leal
se queda solo habitando su mentira,
va coleccionando un vacío emocional
mientras el verdadero amor se le retira.
No es valentía tener dos en la mesa
es la cobardía de no saber elegir,
perdiste el tesoro por una sorpresa
y ahora no hay rastro que puedas seguir.
Borraste mensajes, cambiaste los nombres
pero el brillo en tus ojos ya no es el mismo,
hay una gran diferencia entre los hombres
y el que se pierde en su propio egoísmo.
No me pidas perdón con flores marchitas
ni bu