cada santo llega con su propio valor.
Color Blanco, o sea, color de la paz,
esencia pura, bella, hermosa y capaz.
Él es Oxalá, el padre de la creación,
quien nos regala su luz y su bendición.
Color Azul Claro, o sea, color del mar,
bella, hermosa y cálida, nos viene a cuidar.
Ella es Iemanjá, la May de las aguas,
que calma las penas y aleja las fraguas.
Color Azul Oscuro, o sea, color del metal,
fuerte, valiente, guerrero sin igual.
Él es Ogum, el Pay de los caminos,
quien corta con hierro los malos destinos.
Color Amarillo, o sea, color de luz,
bella, hermosa y cálida, como una luz.
Ella es Oxúm, la May del agua dulce,
brillante como el oro que la fe produce.
Color Rojo, o sea, color del fuego,
justo, imponente, no entra en el juego.
Él es Xangô, el Pay de la justicia,
que con su trueno la verdad nos noticia.
Color Marrón, o sea, color del viento,
bella, hermosa y rápida en todo momento.
Ella es Iansã, la May de la tempestad,
que barre las sombras con gran libertad.