Hielo y acero,
esa mirada que cala hondo,
un abismo lindo.
Seriedad que intriga,
un enigma envuelto en belleza.
Luego, esa sonrisa...
un sol que asoma
después de la tormenta,
una promesa de calidez.
Mensajes coquetos,
palabras que bailan,
un juego virtual
donde eres valiente,
desinhibido.
Pero en persona...
muros altos,
silencio tímido,
distancia palpable.
¿Quién eres realmente?
¿El fuego virtual
o el hielo real?
Me gusta la dualidad,
el misterio,
el desafío.
Pero también anhelo
un poco de calor,
una grieta en la armadura,
una conexión
más allá de la pantalla.