[Intro]
La brisa canta en el Morro, bajo el sol que no quiere partir.
Las sirenas de la gente, risas en el muelle al salir el atardecer.
[Verse 1]
Olor a salitre que abraza la piel, historias de redes en la orilla.
Pescadores cuentan leyendas al ritmo de las olas rendidas a la marea.
Malecón que guarda los pasos de días que no vuelven, murmura la ciudad.
La sombra de la francesa se desliza como un recuerdo que quiere regresar.
[Chorus]
Vivo en el borde del agua y el humo de las fiestas,
saltan luces en la bahía, se enciende la memoria.
Islote su playa, lleno de historias que vuelan,
un alma que no se apaga en la noche de esta ciudad.
[Verse 2]
Cabalgan los botes, las voces se amontonan en la plaza,
niños corren tras los faroles mientras el mar respira en calma.
La vida late en cada esquina, en cada pregón de vendedores,
un mapa de risas y lágrimas que el tiempo borda en sus superficies.
[Chorus]
Vivo en el borde del agua y el humo de las fiestas,
saltan luces en la bahía, se enciende la memoria.
Islote sin playas, pero lleno de historias que vuelan,
un alma que no se apaga en la noche de esta ciudad.
[Bridge]
Entre sombras y sal, la nostalgia dibuja su propio faro,
la sombra de la francesa sigue siendo un susurro antiguo.
Pero el Morro canta, y la gente responde con canto, con abrazo.
[Chorus]
Vivo en el borde del agua y el humo de las fiestas,
saltan luces en la bahía, se enciende la memoria.
Islote sin playas, pero lleno de historias que vuelan,
un alma que no se apaga en la noche de esta ciudad.
[Outro]
Queda el olor a salitre, quedan las risas en el malecón,
una oda a este rincón de Puerto que late en cada canción.