El silencio de la nada, el planeta ya no está,el Dios del Todo ha borrado toda la realidad.No quedan risas, ni abrazos, ni un hogar al cual volver,la familia de Kirama ha dejado de existir y de ser.Ya no hay una sonrisa, se apagó la calidez,unos ojos blancos puros llenos de furia esta vez.Solo, frente al vacío, buscando la redención,avanza con paso firme arrastrando el corazón.Pero el cielo no es justo, la balanza se inclinó,un ejército de dioses al guerrero rodeó.Cientos contra uno solo, un combate sin piedad,golpe a golpe van quebrando su tremenda voluntad.Sin aire en los pulmones, la sangre empieza a brotar,en un estado crítico que ya no puede soportar.Cae de rodillas el cuerpo, la carne no puede más, muerto de pie se queda, sin mirar atrás. El silencio del cosmos parece el final de la historia, los dioses celebran la caída de su gloria. Pero el cuerpo es solo envase, un límite terrenal,cuando el alma se desborda con la fuerza de un titán. ¡Y estalla la onda del alma, tiembla el universo entero! El espíritu no muere, no conoce el derrotero. Aunque el cuerpo esté desecho y cubierto de dolor, su esencia se levanta con un brillo abrasador. Peleando con el alma, más allá de la existencia, demostrando a los dioses su maldita resistencia. ¡El fin de los tiranos se empieza a escribir hoy, el espíritu despierta proclamando:"¡Aquí estoy!" Sin carne que le pese, puro fuego espiritual, vuelve al combate eterno con un poder celestial. A puño limpio y con alma, desatando la tormenta, cada dios que lo golpeó ahora paga su cuenta. La"Roba Almas" resuena en la frecuencia del dolor, fundiéndose en su mano con un místico fulgor. Ya no busca venganza, busca el orden regresar, limpiar el firmamento, la justicia imponer y actuar. El humo va bajando, los escombros caen al fin, el silencio absoluto marca el término del confín. La silueta se divisa donde todo se destruyó, el mortal que era Kirama en la batalla murió. Pero entre las cenizas de la vieja realidad, se alza un nuevo ser