Me era fácil escribirle al amor,
hasta que me hirieron tus ojos marrón,
esa sonrisa que hipnotizó mi razón,
me ilusionaste sin ninguna intención.
Yo, de confiado, te di mi atención,
y tú despreciaste este corazón.
Ahora dime cómo vuelvo a creer,
si tu indiferencia me hizo perder.
Lo que sentía era puro y sincero,
pero en dos conversaciones
apagaste mi ilusión.
Yo quería entregarte el mundo entero,
y tú jugabas con mi corazón.
No te culpo, quizás fui yo,
por entregarme a quien nunca sintió.
Te sentiste deseada, yo salí herido,
buscando respuestas a lo sucedido.
No te deseo el mal, solo quiero volver
a encontrarme con quien fui ayer.
Con aquel yo que quedó perdido,
varado en medio de esta desilusión.
Quizás algún día vuelva a sonreír,
sin recordar lo que viví.
Y cuando vuelva a creer en el amor,
será porque sanó mi corazón.
Lo que sentía era puro y sincero,
aunque tú nunca entendieras mi amor.
Hoy recojo mis sueños del suelo,
y vuelvo a encontrar mi propia voz.
No te deseo el mal, ya te dejé ir,
ahora solo quiero volver a vivir.
Porque quizá perderte fue comprender
que primero tenía que volver a encontrarme.