[Intro]
Me siento frente al cuaderno, Ceicy, hoy intento componer
una balada de amor que haga, por fin, entender
pero cada idea se va por la rampa del absurdo, sin pensar
y mi amor se rima con un diente que brilla al maldecir la sal
[Verse 1]
Ceicy, te nombro y la tinta se desarma en carcajadas
mi plan era solemne, pero mi cuerno de la risa se inflama
hablo de promesas y de luna, de una cena a la orilla del mar
mientras enfrento un dentista del destino con un destello singular
un diente tan resplandeciente que ilumina mi pared
que hasta el eco del “te quiero” se queda en un etéreo vered
[Chorus]
Si intento decir te quiero, se me desarma la ficción
mi pluma tropieza, se va de la mano la razón
Ceicy, entre risas y humo, te juro que voy a armar
una balada que cure el lunares de este azar
pero mi anécdota va ida y vuelta, al final del temblor
termina en un silencio helado, cubierto de neblina y dolor
[Verse 2]
Sostengo la guitarra como un farol en el temporal
y prometo que tu nombre será un himno sin igual
hablo del brillo de un diente que parece un asteroide ancestral
y cada palabra se dobla, se enreda, se vuelve natural
te envío flores que no son de estación sino de inspiración fandanguera
y la noche se ríe, Ceicy, de mi pobre manera sincera
[Pre-Chorus]
Pero el verso se confunde con la pluma y el vaso de agua
mi amor quiere ser épico, y llega la risa que me desarma
[Chorus]
Si intento decir te quiero, se me desarma la ficción
mi pluma tropieza, se va de la mano la razón
Ceicy, entre risas y humo, te juro que voy a armar
una balada que cure el lunares de este azar
pero mi anécdota va ida y vuelta, al final del temblor
termina en un silencio helado, cubierto de neblina y dolor
[Bridge]
Y en medio del desastre, mi cabeza grita que no hay final feliz
que todo intento se desborda en un chiste que nadie quiso decir
[Outro]
La realidad asoma: la historia se cae como un telón al helar
entre gritos y la niebla del invierno, nuestro cuento se va a apagar
Ceicy, sí, la canción terminó, y la verdad gritó sin pudor
nuestra historia habló claro: terminó, bajo un rugido de dolor