[Intro]
Bajo, crudo, sin afine; voy directo al grano sin rodeos.
La mente en el barrio, el pulso en seco, sin remedio.
[Verse 1]
La ciudad respira peso, cada esquina un latido corto,
con palabras que golpean duro, como un puño de recortes.
Entre humo y susurros, nace una idea sin permiso,
un tema que evita el brillo: real, áspero, preciso.
[Pre-Chorus]
No hay tiempo para la duda, la prisa dispara, sin freno.
Cada verso estalla en seco, anticipa el siguiente veneno.
[Chorus]
Prisa contundente, golpe en la sien, llegó y se quedó;
no hay retracción, no hay cancela, solo verdad a quemar.
Prisa contundente, cae como un martillo sobre el cristal;
lo interesante se revela cuando el ruido deja de hablar.
[Verse 2]
Camino por la orilla del tacto fino que no afina,
hablo de sombras que aprenden a marchar sin vitamina.
La idea se cuela entre coches, roza el piso y te mira,
un destello áspero que a la curiosidad atiza.
[Pre-Chorus]
Sin mirar atrás, sigo la ruta de la prisa inevitable.
Cada palabra corta el velo, el misterio se hace tangible.
[Chorus]
Prisa contundente, golpe en la sien, llegó y se quedó;
no hay retracción, no hay cancela, solo verdad a quemar.
Prisa contundente, cae como un martillo sobre el cristal;
lo interesante se revela cuando el ruido deja de hablar.
[Bridge]
Quema la duda, que el mundo ya está despierto, listo para ver,
lo áspero que te atrapa, lo que nadie quiere defender.
[Chorus]
Prisa contundente, golpe en la sien, llegó y se quedó;
no hay retracción, no hay cancela, solo verdad a quemar.
Prisa contundente, cae como un martillo sobre el cristal;
lo interesante se revela cuando el ruido deja de hablar.
[Outro]
Sin afine, solo peso y prisa en cada letra que voy a soltar.
La historia corta, pero vibra fuerte: así es como debe sonar.