[Intro]
Piano suave, bajo en susurro, y el arpegio del guitar suave al fondo.
[Verse 1]
¿Quién midió las aguas con su palma,
y tomó el polvo de la tierra entre sus dedos?
¿Quién contó los cielos con una medida,
y ató las montañas con una cuerda de viento?
[Verse 2]
Como el viento, tus caminos no se agotan,
y tu palabra sostiene los pasos cansados.
Mas cuando la juventud se desmaya, u fuerza levanta, como el alba dorada.
[Pre-Chorus]
Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas,
volarán como águilas, correrán sin cansancio.
[Chorus: voces femeninas]
En tus alas nos llevas, oh Dios de promesas,
nuestros corazones descansan en tu grandeza.
Guíanos por sendas de verdad y esperanza,
con tu amor eterno que nunca se agota.
[Verse 3]
Multiplicaste la ruta para los cansados,
con duros vientos hiciste camino claro.
Como la hierba que florece en la mañana,
así renace el alma cuando tu palabra es faro.
[Verse 4]
A quien compara su fuerza con la tuya,
y a quien pesa tus proyectos en su mente?
Tú eres el que fortalece al que se inclina,
y al que busca, le das un nuevo temple.
[Pre-Chorus]
Los jóvenes se cansan, los hombres se desvanecen,
pero tú das vigor a quien te espera, eterna fuente.
[Chorus: voces femeninas]
En tus alas nos llevas, oh Dios de promesas,
nuestros corazones descansan en tu grandeza.
Guíanos por sendas de verdad y esperanza,
con tu amor eterno que nunca se agota.
[Bridge]
Levántate, alza tu verbo de consuelo,
como una lámpara en el valle de la sombra.
Tú das nuevas fuerzas, ordenas el camino,
tu gloria sostiene a los que esperan en tu palabra.
[Chorus: voces femeninas]
En tus alas nos llevas, oh Dios de promesas,
nuestros corazones descansan en tu grandeza.
Guíanos por sendas de verdad y esperanza,
con tu amor eterno que nunca se agota.
[Outro]
Bajo el piano, el bajo sostiene el latido,
y el saxofón final dibuja una bendición.
Que tu palabra sea guía en cada paso,
hasta ver el alba de la redención.