[Intro]
Susurros de casa, una luz en la conversación,
y una foto que sonríe desde el cajón.
[Verse 1]
Aníbal, tus manos cálidas aún me guían,
en cada abrazo antiguo encuentro tu energía.
Dijiste “hijo/a, el valor es estar de pie”,
y ahora camino con tu voz pegada al pecho, fiel.
Los domingos huelen a café que tú preparabas,
y tu consejo, como un mapa, aún me acompaña.
Quédate en la risa cuando el silencio te busca,
que el vacío se llena de cada recuerdo tuyo.
[Chorus]
Gracias por amarme incluso cuando no estás,
por las mil historias que guardo en mi andar.
Te siento vivo en cada cicatriz de mi piel,
y en el susurro del viento vuelvo a encontrarte bien.
[Verse 2]
Doy las gracias por tus errores que me salvaron,
por la paciencia que marcó mis primeros pasos.
Tus consejos escritos en papel viejo,
son faros que en la noche me hacen luchar.
Aníbal, el tiempo no cerró la herida,
solo la convirtió en un puente hacia la vida.
[Pre-Chorus]
Aunque el mundo siga su rumbo sin pausa,
tu voz mantiene la brújula dentro de mí.
[Chorus]
Gracias por amarme incluso cuando no estás,
por las mil historias que guardo en mi andar.
Te siento vivo en cada cicatriz de mi piel,
y en el susurro del viento vuelvo a encontrarte bien.
[Bridge]
Si alguna vez dudo, miro hacia la foto,
y escucho tus consejos susurrados al alma.
Prometo honrar tus sueños, ser tu memoria viva,
poner tu nombre en cada mañana que llega.
[Chorus]
Gracias por amarme incluso cuando no estás,
por las mil historias que guardo en mi andar.
Te siento vivo en cada cicatriz de mi piel,
y en el susurro del viento vuelvo a encontrarte bien.
[Outro]
Aníbal, padre mío, te llevo conmigo,
en cada paso, en cada latido, te siento conmigo.