Si te rompes, te reconstruyo.
Te preguntan qué te ata, una deuda del pasado,
un contrato firmado cuando el mundo te había olvidado.
Yo te lo advertí, la firma quedó en rojo carmesí:
en cada trato, los beneficios son solo para mí.
Naciste para inclinar la cabeza,
nadie le gana a tu enorme torpeza.
Solo miras desde abajo mi desbordante grandeza;
eso le pasa a los que no cumplen sus promesas,
y a los que me traicionan, los rompo en piezas.
Y cuando todos te ignoraban yo era el único el cual te amó.
Yo viendo tu interior, visualicé el mundo sin color,
pero no temas al dolor,
paciente, que aquí yo soy el doctor.
Yo viendo tu interior, visualicé el mundo sin color,
otros dirán que yo no soy doctor para curarte el dolor.
No vayas a quitar tu atención sobre mí.