(Verso 1)
El cielo tiñe su pena, naranja y carmesí,
mientras el sol, en la tarde, no quiere partir.
Se aferra con sus últimos hilos de oro y luz,
al espejo de tus aguas, mi río, mi cruz.
(Pre-Coro)
Sé que la noche, implacable, te arrastrará de mí,
que el velo oscuro del tiempo nos va a dividir.
Mas mi calor aún te abraza, mi último fulgor,
grabado en tu corriente, promesa de mi amor.
(Coro)
Porque el sol se niega a irse, mi alma se niega a olvidar,
mis rayos en tu rivera, un pacto en la oscuridad.
Aunque el astro se oculte, en tinieblas no quedará,
hay un ruego en la marea, un "volveré" en tu caudal.
(Verso 2)
Tu cauce, fiel compañero, me espera al despertar,
sabe que al fin de la sombra, he de regresar.
Mis aguas reflejan lunas, tus misterios sin fin,
mas la aurora me reclama, para volver a ti.
(Pre-Coro)
Sé que la noche, implacable, te arrastrará de mí,
que el velo oscuro del tiempo nos va a dividir.
Mas mi calor aún te abraza, mi último fulgor,
grabado en tu corriente, promesa de mi amor.
(Coro)
Porque el sol se niega a irse, mi alma se niega a olvidar,
mis rayos en tu rivera, un pacto en la oscuridad.
Aunque el astro se oculte, en tinieblas no quedará,
hay un ruego en la marea, un "volveré" en tu caudal.
(Puente)
Y así, mil veces la tarde, nos encuentre al final,
mil veces la distancia, nos quiera separar.
Mas el lazo de la luz y el reflejo sin igual,
es un ciclo eterno, un amor fundamental.
(Coro)
Porque el sol se niega a irse, mi alma se niega a olvidar,
mis rayos en tu rivera, un pacto en la oscuridad.
Aunque el astro se oculte, en tinieblas no quedará,
hay un ruego en la marea, un "volveré" en tu caudal, una eterna promesa sin tiempo, ni final... Volveré en tu caudal.