[Intro]
El mundo se toma un respiro junto al banco de madera, antiguo y suave.
La brisa firma la madera con susurros de hojas.
[Verse 1]
Sentarse, sentir el peso del tiempo en el respaldo, como anillos de un tronco antiguo.
La madera respira calma, dibuja rutas de aliento y paz en mi espalda.
Arden los pájaros, y el sofá de la naturaleza me invita a descansar, a soltar lo que pesa.
[Pre-Chorus]
Cada nudo cuenta una historia de lluvia y sol, de manos que trabajaron la madera con paciencia.
[Chorus]
Me siento, descanso, y el día canta a vivir despacio,
apreciando la vida simple, como un tronco que no se apresura.
La madera narra el tiempo que se toma para mirar al cielo,
conectando mi latido con el latir del bosque.
[Verse 2]
Entre las vetas crece la memoria de las estaciones, talladas por manos amantes de lo artesanal.
La banca guarda el rumor del río y el susurro de las hojas, como una quieta oración.
Puedo respirar hondo, dejando que el mundo se vuelva pequeño y claro.
[Pre-Chorus]
Cada nudo es una hora de calma, cada grieta un camino hacia la paciencia.
[Chorus]
Me siento, descanso, y el día canta a vivir despacio,
apreciando la vida simple, como un tronco que no se apresura.
La madera me devuelve mi ritmo, un latido que sabe esperar.
[Bridge]
Si el tiempo fuera madera, yo sería raíz que se aferra a la tierra, aprendiendo a soltar con gracia.
[Chorus]
Me siento, descanso, y el día canta a vivir despacio,
apreciando la vida simple, como un tronco que no se apresura.
La vida fluye en vetas, quieta y constante, al compás del bosque.
[Outro]
Cierro los ojos y escucho el silencio trabajar,
un banco, una historia, y la paz que llega al sentarse.