(Verso 1 - Tono nostálgico, melancólico)
Era septiembre,el año del 98,
ocho libras en un vientre de amor y verdad.
De Yuleidi llegué,con un destino incierto,
a un mundo de silencios y un andar no siempre cierto.
Mi abuelo tomó a mi padre de la mano,
le dijo:"No importa de quién seas hijo,
solo importa el camino que traces con tu alma".
Y esa semilla en mí echó raíces sin palma.
(Estribillo - Tono que sube, emotivo pero contenido)
Y recuerdo de pequeño,con un ahínco tan profundo,
a mis abuelos,a nosotros cinco en el mundo.
Ahora solo en sueños logro volver a ver
aquella mesa donde el amor pudo crecer.
Mi infancia no fue esquemas,tuvo el calor del hogar,
a pesar de los problemas,supimos siempre amar.
(Verso 2 - Tono más íntimo, tierno)
Mi padre me enseñó a contar hasta el cien,
y un refrán que llevo tatuado en la piel:
"Haz bien y no mires a quien",esa fue su ley.
Mi madre,con sus manos, me mostró la fe,
no hablaba,pero enseñaba que el amor no necesita voz,
con una seña decía:"Hijo, aquí estoy yo".
Mi abuela, siempre atenta, llena de dulzura,
se henchía de orgullo con cada pequeña victoria pura.
Y de mi abuelo…¿qué puedo decir?
Las palabras se quedan cortas para poder seguir.
Fue ejemplo,fue raíz, fue un roble en la tormenta.
(Estribillo - Con más fuerza, un toque de tristeza alegre)
Y recuerdo de pequeño,con un ahínco tan profundo,
a mis abuelos,a nosotros cinco en el mundo.
Ahora solo en sueños logro volver a ver
aquella mesa donde el amor pudo crecer.
Mi infancia no fue esquemas,tuvo el calor del hogar,
a pesar de los problemas,supimos siempre amar.
(Puente - Tono reflexivo, de aceptación y determinación)
La escuela pasó rápido,los problemas empezaron a llegar,
y a mí me tocó ser el puente,empezar a sostener.
No es una carga,es honra, es volver a la semilla,
retribuir con la vida tanta entrega,tanta maravilla.
Agramonte fue mi cuna,allí la esencia aprendí:
que a veces no ves la luna,pero ella siempre está ahí.