Por los caminos del norte, donde el sol besa la tierra,
anda Omar con su cámara, guardián de mil historias viejas.
Más de veintiséis años, firme como el cerro está,
recorriendo cada valle, sin dejar nada atrás.
Desde el Valle de Lerma hasta el Valle de Sianca,
capturando vida entera en su lente sin igual,
cada fiesta, cada grito, cada gol y tradición,
lleva el alma de su pueblo latiendo en cada foto y canción.
(Estribillo)
Omar Bordones, retrato del corazón,
de Salta la linda, su pasión.
Entre danzas, fe y deporte, siempre listo para ver,
lo que el tiempo no perdona, él lo sabe detener.
(Verso 2)
Fiestas patronales vibran, con promesas y devoción,
y ahí está Omar presente, congelando la emoción.
El sonido de los bombos, la alegría popular,
cada rostro tiene historia que él no deja escapar.
En la cancha o en la plaza, en la peña o procesión,
su mirada siempre atenta encuentra magia en la ocasión.
No hay cultura que se pierda, ni instante sin guardar,
porque Omar con su trabajo la hace eterna sin hablar.
(Estribillo)
Omar Bordones, retrato del corazón,
de Salta la linda, su pasión.
Entre danzas, fe y deporte, siempre listo para ver,
lo que el tiempo no perdona, él lo sabe detener.
(Puente)
No es solo una cámara, es memoria y es raíz,
es la historia de un pueblo reflejada en un país.
Cada imagen un legado, cada paso una misión,
ser testigo de la vida… esa es su vocación.
(Final)
Y aunque pasen los años, su camino seguirá,
porque hay sueños en su lente que jamás se apagarán.
Omar Bordones, nombre que el tiempo recordará,
como el ojo de Salta… que nunca deja de mirar. 🎶