[Intro]
Saco mi cuaderno, la lluvia golpea, otra noche en la ciudad.
Mi voz se arma de valor cuando empiezo a recordar.
[Verse 1]
Me vendieron promesas como si fueran pan caliente,
yo con el peso de la culpa, camino entre clientes y gente.
Mi padre decía: “hoy trabajas, mañana recuperas”,
pero cada factura grita, y la deuda nunca se quiebra.
Con mi amigo Lalo, la calle hizo dos bandos,
uno que te abraza y otro que te vende tus propios fantasmas.
Le prometí cambiar, dejar el ruido de la esquina,
y él respondió: “cuida tus sueños, que la vida no perdona”.
[Pre-Chorus]
El reloj marcaba tarde, el sueño estaba roto,
aprendí a levantarme, aunque el mundo me grite alto.
[Chorus]
Voy aprendiendo a hablar más claro cuando el miedo aprieta,
que cada error enseñó la lengua de la herida.
Si caigo, me levanto, no me oculto en la sombra,
y digo en voz alta: este es mi camino y mi vida.
[Verse 2]
La exsombra de la culpa me persigue en el vagón,
hablo con recuerdos, ellos son mi faro y mi telón.
La madre que me espera al final de la avenida,
me recuerda que el amor es la pieza que nunca se quita.
Con mi hermana discutimos por el futuro incierto,\ella sueña con un barrio donde no haya miedo.
Le prometo que el esfuerzo no será en vano,
que voy a dejar atrás el humo, el ruido y el daño.
[Pre-Chorus]
El consejo de mi abuela en la cocina resuena,
“la honestidad es fuerza cuando la mente te condena”.
[Chorus]
Voy aprendiendo a hablar más claro cuando el miedo aprieta,
que cada error enseñó la lengua de la herida.
Si caigo, me levanto, no me oculto en la sombra,
y digo en voz alta: este es mi camino y mi vida.
[Bridge]
Si la ciudad no escucha, yo grito con la pluma,
y si la gente mira, les muestro mi brújula.
No es orgullo, es memoria, es la forma de no repetir,
aprender de cada golpe para poder seguir.
[Chorus]
Voy aprendiendo a hablar más claro cuando el miedo aprieta,
que cada error enseñó la lengua de la herida.
Si caigo, me levanto, no me oculto en la sombra,
y digo en voz alta: este es mi camino y mi vida.
[Outro]
Cierro el cuaderno, la lluvia amaña la calle,
lo que aprendí hoy es simple: ser real no se rompe.
La historia me guía, el corazón perenne,
y mañana seguiré, con la verdad por frente.