Silencio… la heredera llegó.
Y el mundo aprenderá su nombre.
Qué suave resuena el eco del clan,
Luces y sombras al entrar.
Traje impecable, labios carmín,
Cuando avanzamos, todos se inclinan al pasar.
Las mesas tiemblan bajo cristal,
Sonrisas finas… tensión real.
Orgullo antiguo marcado en la piel,
Somos promesa, poder y papel.
Tacón preciso marcando compás,
La Rosa guía, no mira atrás.
Si el juego empieza, yo doy señal,
Reina no pide permiso jamás.
Espinas listas sin titubear,
Firmes detrás para respaldar.
Que nadie confunda suavidad,
Con debilidad al gobernar.
Súbele, súbele sin dudar,
Las Rosas nacieron para mandar.
Súbele, súbele deja sonar,
Las Espinas saben resguardar.
Rosas arriba marcando el destino,
Espinas guardan cada camino.
Mírala bien… aprende a reinar,
Pequeña heredera lista para mandar.
Si alguien se atreve a probar,
Aprenderá lo que es respetar.
Elegancia firme en su andar.
Protección lista sin avisar.
Rosa que crece bajo la luna,
Espinas cuidan su fortuna.
Súbele, súbele, deja vibrar,
La nueva Rosa empieza a brillar.
Súbele, súbele mírala gozar,
El legado vuelve a comenzar.
Mujeres al frente marcando el paso,
Hombres firmes cubriendo el espacio.
Ella sonríe… segura al andar,
La próxima reina lista para mandar.
Camina, pequeña.
El mundo es tuyo.
Y nosotros… tu respaldo.