Me sé de memoria tu risa
como si fuera mi canción favorita
y aunque le bajo el volumen
siempre encuentra la forma de sonar.
Guardo tu hoodie en mi silla
como si fueras a regresar
pero el amor no es un cuarto
donde puedas volver a entrar.
Y yo fingiendo que ya no me importa
subiendo historias para aparentar
que estoy brillando más que nunca
mientras me apago en la oscuridad
Porque todavía me duele bonito
pensarte sin poderte llamar
todavía guardo tus “te necesito”
aunque ya no me quieras necesitar.
Y aunque aprendí a soltar tu mano
no aprendí a dejarte de amar
me estoy curando despacio, despacio…
pero todavía me duele bonito tu adiós.
Dicen que el tiempo acomoda
lo que el corazón desordenó
pero nadie me dijo
qué hago con todo este amor.
Borré tu número mil veces
y mil veces lo volví a escribir
qué ironía que olvidarte
sea lo único que no sé hacer sin ti.
Y yo fingiendo que ya no me importa
riéndome fuerte en algún bar
pero en cada canción triste
tu nombre me vuelve a buscar.
Porque todavía me duele bonito
pensarte sin poderte llamar
todavía guardo tus “te necesito”
aunque ya no me quieras necesitar.
Y aunque aprendí a soltar tu mano
no aprendí a dejarte de amar
me estoy curando despacio, despacio…
pero todavía me duele bonito tu adiós.
Si algún día me recuerdas
que sea por cómo te amé
sin miedo, sin pausa
como si el mundo se fuera a romper.
Y si el destino nos cruza
prometo no mirar atrás
aunque por dentro me grite
que tú eras mi lugar.
Todavía me duele bonito
pero ya no me voy a quedar
aprendí que el amor más grande
también sabe cuándo soltar.
Y aunque me tiemble la voz
cuando diga que ya te olvidé
voy a quererme más fuerte
de lo que un día te quise a ti.