[Intro – Piano suave + cuerdas orquestales]
(voz susurrada)
En el silencio del universo…
mi nombre aún arde…
[Verso I – Voz femenina limpia]
Caminé sobre estrellas rotas,
con los pies descalzos de fe,
cada lágrima fue una nota
que el destino quiso tejer.
Sombras danzaban despacio
en el teatro del ayer,
pero en mi pecho un palacio
aprendía a renacer.
[Pre-Coro – Creciendo con percusión orquestal]
Si el miedo susurra mi final,
responderé con tempestad,
pues soy la hija del vendaval
que no se inclina ante la oscuridad.
[Coro – Épico, coral, orquesta completa]
¡Rompe el cielo en mí!
Que el alba vuelva a latir,
soy fuego eterno en la nieve,
soy voz que no va a morir.
Entre ecos de cristal
mi alma vuelve a brillar,
si el mundo cae en cenizas
yo lo haré despertar.
[Verso II – Más intenso, guitarra marcada]
Escribí mi historia en llamas
sobre páginas de sal,
cada herida fue la espada
que me enseñó a luchar.
El universo conspira
cuando decides creer,
las ruinas se vuelven catedrales
si te atreves a arder.
[Puente – Parte más oscura, casi susurrada + coro gregoriano]
(voz baja)
Caí…
en el abismo del “nunca más”…
(coro detrás)
Lux aeterna… anima mea…
(voz alzándose)
Pero incluso en la noche infinita
una chispa aprende a gritar.
[Coro Final – Más alto, modulación]
¡Rompe el cielo en mí!
Que el alba vuelva a latir,
soy tormenta hecha promesa,
soy lo que elegí ser.
Entre ecos de cristal
mi alma vuelve a brillar,
y aunque el mundo tiemble entero
no me podrán quebrar.