Luna llena, reina de mis noches y mis sueños,
luna llena, guardiana de mis miedos y mis empeños.
Desde que alumbraste mi noche, quedé dormido en tu luz,
quedé prendido de tu plata que me envuelve en su cruz.
Tú eres la luna en su máximo brillo,
yo me volví tu sol, ese que busca verte al filo.
Ese sol que quiere tocarte con su calor,
que desafía al universo por tu amor.
Tú eres mi luna, yo soy tu sol,
un amor eterno que no encuentra estación.
Nos perseguimos en silencio, a la vista de todos,
dos astros que se buscan por todos los modos.
Tú controlas mi noche, yo controlo tu amanecer,
tú me cuidas al anochecer, yo ilumino tu amanecer.
Así funciona esto, así lo quisimos tener,
tú mi dueña en la sombra, yo tu guardián al nacer.
Cuando al fin estemos juntos, el mundo tendrá que mirar,
cuando al fin estemos juntos, el tiempo se va a parar.
Todo el que mire tendrá que llorar,
porque será lo más hermoso que puedan mirar.
La luna y el sol juntos por la eternidad,
dos astros que no se cansan de buscar.
La luna y el sol, por fin de verdad,
el día será noche, la noche, eternidad.
En un abrazo cerraremos este ciclo,
abriremos el mañana sin ningún protocolo.
Un mañana donde tú, mi luna, serás eternamente llena,
un mañana donde yo, tu sol, seré eterna hoguera.
Y que nadie nos apague, que nadie nos esconda,
que este amor de astros tiene su propia ronda.
Tú controlas mi noche con tu manto plateado,
yo controlo tu día con mi fuego sagrado.
Así de simple, así de eterno,
tú mi luna, yo tu cielo y tu cuaderno.
Donde escribimos esta historia sin final,
donde la luna y el sol por fin son uno y nada más.