Osmanito mira al cielo
desde el malecón al amanecer,
sueña con luces lejanas
y un futuro que quiere creer.
En su bolsillo lleva esperanza,
en el pecho un nudo y fe,
el mar le promete caminos
pero siempre lo vuelve a traer.
Ay, Osmanito, corazón valiente,
el mar te prueba una y otra vez.
Te agarra el miedo, te suelta la suerte,
y Cuba te vuelve a ver.
Pero no se ahogan los sueños,
aunque duela volver atrás,
el que lucha por una vida mejor
no se rinde jamás.
La balsa cruje en la noche,
las estrellas saben su plan,
quiere llegar a otro puerto
donde el mañana pese menos que el pan.
Pero el mar lo entrega de nuevo,
manos firmes dicen “hasta aquí”,
y con el sol de la mañana
otra vez lo devuelven allí.
Ay, Osmanito, no estás solo,
aunque el cansancio te quiera vencer.
Cada intento deja huellas
que algún día te van a llevar más allá del ayer.
Si hoy el mar dice “no”,
mañana puede decir “ven”,
que la esperanza es terca
y sabe nadar también.
Llora si hace falta, hermano,
respira, vuelve a empezar,
no hay ola que pueda borrar
al que nació para luchar.
Ay, Osmanito, sigue vivo el sueño,
aunque el camino sea cruel.
Tal vez no sea hoy ni mañana,
pero tu historia no termina en el mar, lo sé.
Con fe, paciencia y amor,
hallarás tu lugar al final,
porque el que persiste con el alma
siempre encuentra su hogar.
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