La casa suena diferente,
ya no se siente igual,
hay un silencio en el aire
que no sé cómo explicar.
Tu silla sigue en su sitio,
pero ya no estás ahí,
y aunque el tiempo siga andando
algo se quedó en mí.
Dicen que todo sana,
que el dolor se va a ir,
pero hay días en que el alma
no sabe cómo seguir.
¿Dónde estás, cuando te pienso?
cuando hablo y no hay respuesta en el viento,
cuando quiero contarte cómo me va…
y no sé a dónde mirar.
¿Dónde estás, cuando te extraño?
cuando el mundo se me vuelve tan raro,
si pudieras escuchar una vez más…
te diría que haces falta acá.
Guardo todas tus palabras
como un eco en mi interior,
y en las cosas más pequeñas
siento aún tu calor.
A veces creo que en sueños
te me vuelves a acercar,
como diciendo en silencio
que no me vas a soltar.
Y aunque trato de ser fuerte,
como tú me enseñaste a ser,
hay momentos en que duele
no poderte volver a ver.
¿Dónde estás, cuando te pienso?
cuando hablo y no hay respuesta en el viento,
cuando quiero contarte cómo me va…
y no sé a dónde mirar.
Y aquí estamos cuidándola,
como tú lo hubieras hecho,
dándole todo el cariño
que aprendimos de tu ejemplo.
Y aunque duela tu partida,
nos da paz en el corazón,
imaginarte en un lugar
llenito de luz… con Dios.
Porque aunque no estés aquí,
sigues vivo en lo que soy,
en cada paso que doy…
te llevo conmigo hoy.
¿Dónde estás?… yo sigo aquí,
aprendiendo a vivir sin ti,
pero hay algo que nunca va a cambiar…
que siempre te voy a amar.