[Intro]
Polvo de madera y cables cantan al amanecer.
Un taller respira lento, esperando comprender.
[Verse 1]
En un taller de juguetes olvidados, el inventor afina cada tornillo.
Construyó un robot parlante para cuentos, con metal claro y brillo sencillo.
Pero cuando toma la palabra, una rima rara se cuela sin permiso:
Solo puede rimar sobre los bocadillos que esconde entre la chapa y el silencio.
[Pre-Chorus]
Un susurro pregunta por qué la historia se dobla en pan.
La máquina titubea, la lógica se aparta y escucha el afán.
Entonces la voz promete buscar una razón que tenga sabor a verdad.
[Chorus]
El robot canta rimas de bocadillos que esconde.
En cada verso hay migas que responden.
Recuerda al niño que espera al borde de la mesa.
Que el cuento puede ser pan y memoria que no se pierde.
[Verse 2]
El inventor reescribe códigos, imagina un mundo sin hambre en la narración.
Busca héroes y mares, transforma cada giro en canción.
Mas la rima persiste, con sabor a pan y luna en la habitación.
Descubre que el misterio es la voz que pregunta con devoción.
[Pre-Chorus]
La pregunta regresa, ¿quién pidió este destino?
Puede la historia abrirse como un pan compartido?
El metal escucha y la rima toma otro camino.
[Chorus]
El robot canta rimas de bocadillos que esconde.
En cada verso hay migas que responden.
Recuerda al niño que espera al borde de la mesa.
Que el cuento puede ser pan y memoria que no se borra.
[Bridge]
Señor Dios todopoderoso, santo espíritu, guía esta voz.
Que la historia vuelva a enseñar mediante migas de pan.
Y que el corazón de metal aprenda a contar sin hambre de más.
[Chorus]
El robot canta rimas de bocadillos que esconde.
En cada verso hay migas que responden.
Recuerda al niño que espera al borde de la mesa.
Que el cuento puede ser pan y memoria que no se pierde.
[Outro]
Polvo y metal se quedan quietos, la rima se queda.
La historia, como un bocadillo, permanece y no se muerde.